Críticas
OPERA (Cobertura internacional) : "DEAD MAN WALKING" - Teatro Real de Madrid, UNA EXPERIENCIA EMOCIONAL INOLVIDABLE
Por Diego Miguel
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • Slide
  • 03 de Febrero de 2018
  • Battaglia's:  

Dead man walking  de Jake Heggie

Teatro Real (29/1/2018)

Elenco :

Joyce di Donato (Hermana Helen Prejean) Michael Mayes (Joseph de Rocher), María Zifchak (Señora de Patrick de Rocher), Measha Brueggergosman (Hermana Rose) Damián del Castillo (George Benton), Roger Padullés (Padre Grenville), María Hinojosa (Killy Hart), Toni Marsol (Owen Hart), Marta de Castro (Jade Boucher).

Pequeños cantores de la ORCAM

Coro y Orquesta titulares del Teatro Real

Dirección musical: Mark Wigglesworth

 Director de escena: Leonard Foglia

 

 

JAKE HEGGIE, compositor de Dead Man Walking reflexiona en su opera sobre la vida y la muerte, el crimen y el castigo, la culpa y la redención. Basada en los escritos de la hermana Helen Prejean, la ópera sigue el viaje emocional de la monja cuando ella conoce y guía a un condenado a muerte Joseph De Rocher. Su hostilidad inicial da paso a una confesión final de su culpa cuando enfrenta la muerte por inyección letal. La hermana Helen acompaña al hombre que violó y mató a una adolescente mientras hace "caminar al muerto", la última caminata del prisionero hasta su muerte, y le dice que mire su rostro como su imagen final del mundo, como la cara de Dios.

Uno no tiene que ser un cristiano o un creyente para ser conmovido por la fuerza bruta de la historia y la música de la ópera, la Orquesta del Real, tuvo al talentoso director el Mtro. MARK WIGGLESWORTH quien  supo  cambiar motivos, dinámicas, ritmos y armonías con elocuencia y habilidad. Supo mover el drama musical desgarrador con un control de volumen y tiempo impecable.

 LEONARD FOGLIA, supo dar una puesta en escena simple con elementos mínimos y el uso efectivo de la iluminación lo cual ayudó a centrarse en el poderoso drama del crimen y el castigo. El preludio presenta el crimen atroz cometido por De Rocher y su hermano, que lo representa como el mal personificado. La audiencia, junto con la Hermana Helen, realiza un viaje difícil de comprensión y perdón al hombre. A medida que su cuerpo se convulsiona y luego quiebra en la muerte, nos quedamos con un sentido de inutilidad de "justicia" llevada a cabo como venganza por otra vida que nunca será restaurada.

El lenguaje musical es variado como familiar. La estructura de la ópera es simple pero ingeniosa. El preludio comienza con melodías flotantes atmosféricas cuyos temas se repiten de una manera más sutil a lo largo de la ópera. La Hermana Helen canta un himno con niños al comienzo de la Ley 1; ella canta el mismo himno a cappella con una voz quebrada al final. El mundo masculino de la prisión, la policía y De Rocher, está expresado en música jazzy, rítmica y sincopada. El mundo femenino de Helen, las hermanas y la madre de De Rocher es melódico, lírico y tranquilo. Los momentos culminantes musicales son muchos, pero sobresalen el solo de De Rocher al comienzo del Acto 2 después de que se entera que su apelación final de por vida ha sido denegada; el dúo de las Hermanas Helen y Rose que sigue es inquietantemente suave y gentil, a veces reminiscente de Puccini.

El Teatro Real de Madrid  reunió un elenco fuerte y comprometido para esta magnífica obra maestra escrita por Heggie en el año 2000. JOYCE DI DONATO  es una hermana Helen modesta, pero equilibrada, su tranquila presencia domina todas sus escenas. Su voz es concentrada, esbelta,  perfecta para la monja sincera y, a veces, vulnerable cuya fe demostró ser la fuente de su fortaleza. Ella es experta en cantar melodías altísimas con dicción precisa, lo cual sirvió para expresar  la confusión interna del personaje a través de cantos declamatorios que bordean el Sprechstimme . MARIA ZIFCHAK de voz intensa asumió el papel de la Sra. De Rocher, la madre del convicto que aboga por la vida de su hijo mayor a pesar de su crimen, obtuvo intensidad en las escenas cruciales de la ópera.

MICHAEL MAYES fue un experimentado Joseph De Rocher cuyo impresionante desempeño fue un ancla del éxito de esta actuación. Él es físicamente imponente como amenazante, combinado con su poderoso registro de barítono, nos da un ideal, lo cual completa a ese hombre que creció en la pobreza y cuya noche de excesos llevó a su desaparición. Su dominio del papel era tal que casi simpatizaba con él, incluso sabiendo que sí había cometido el horrible crimen del que era acusado. Cerca del final, mientras caminaba hacia su muerte, apoyado por dos guardias y guiado por la mano de la Hermana Helen sobre su hombro, mientras la música dramática se hinchaba hasta su punto culminante, toda la audiencia estaba conteniendo la respiración, y muchos de ellos llorando. Asimismo el elenco de apoyo fue notable; el coro de los hombres como prisioneros, las mujeres como miembros de la iglesia y los niños fueron espléndidos en las escenas de conjunto.

Al final de la noche, la audiencia se quedó con una experiencia desgarradora de haber sido testigo de una difícil cuestión de vida o muerte, crimen y castigo, culpa y redención, realizada con completo compromiso emocional. Una experiencia ineludible de hecho.

Por Diego Miguel

© Desde La Platea. Todos Los Derechos Reservados
Últimas Críticas
Viajes y Videos